Del día memorable que cerró nuestra maravillosa Semana Santa 2012, me quedo, desde mi humilde opinión y vivencias, con tres momentos especiales:
Ese mágico momento de la mañana. Ese ambiente exclusivo para los cofrades más "jartibles", esas calles húmedas y vacías, con el silencio roto por las horquillas y las instrucciones de los capataces y con la imagen de otros pasos que se podían atisbar desde cada esquina. Esa sensación de cortejo en si mismo, en estado puro.
La salida de la Catedral, con una plaza atestada de público y una cerrada ovación cuando nuestro Señor salió por la puerta principal de la seo. La emoción de los que sentimos el Caído nos tuvo que recorrer por el cuerpo, sin duda.
La llegada a San Francisco, con la banda entregada, los capataces felices y satisfechos y cantidad de hermanos arropando a su Cristo a su entrada por la que es ya, nuestra Puerta de San Antonio.
Todavía suena en nuestros oídos el Caído por San Francisco
Fotos de José Antonio Merino, Ana Cabrera y Carlos Márquez
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domingo, 15 de abril de 2012
domingo, 8 de abril de 2012
Alfa y Omega
No es así, no ha acabado todo, por el contrario es el comienzo. Celebrando el pilar básico de nuestra fe, que es la Resurrección debemos quedarnos con esa lectura. Lo que hemos vivido nos debe servir para valorar una nueva vida, las sensaciones tan estupendas que hemos experimentado nos tendrían que hacer más hermandad aun, más hermanos los unos de los otros. Que no se quede en los buenos ratitos disfrutados en estos últimos 5 días.
Dicho esto, la jornada de ayer fue histórica. De tontos sería pensar que nuestro Cristo es el más valioso, que nuestro paso es el mejor o que nuestro paso es el más espectacular. Pero si quedó claro que no desmerecemos en un cortejo como el de ayer y muy poquitos fueron tan elegantes y derrocharon tan buen gusto como nosotros. Y no lo digo yo, lo dicen muchas bocas que vinieron de fuera en el día de ayer y veían por vez primera nuestra semana santa sin la contaminación de las sesgadas opiniones locales.
Así que, tras un Martes Santo ejemplar, un Sábado Santo para sentirse muy orgulloso de ser del Caído, todo un privilegio.
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