Ya es Viernes de Dolores en la geografía cristiana y andaluza. Es Viernes de Dolores aunque más bien de esperanza que de dolor. Una esperanza que nos transporta a lo que este domingo comienza y que nos retrotrae a tantas vísperas y a tantas 'semanas santas' en las que hemos sentido tantas cosas íntimas, personales y maravillosas, que es imposible que el "Dolor" de su nombre pueda con la ilusión en lo que va a llegar.
Pero hay una familia en la que estos viernes tan señalados lo son aun más. Son los viernes en torno a la madre, al corazón de ese hogar en el que Nuestro Padre Jesús Caído y María Santísima de los Desamparados han estado tan presentes desde la fundación de la hermandad y desde el mismo instante en que nacieron los miembros que vinieron después.
Pero hay una familia en la que estos viernes tan señalados lo son aun más. Son los viernes en torno a la madre, al corazón de ese hogar en el que Nuestro Padre Jesús Caído y María Santísima de los Desamparados han estado tan presentes desde la fundación de la hermandad y desde el mismo instante en que nacieron los miembros que vinieron después.

