El palio creado para la ocasión estrenaba el encendido de su candelería, con el mimo habitual con hace nuestra mayordomía las cosas. La catedral sin turistas, sólo hermanos del Caído que iban poco a poco acudiendo, rompiendo el silencio de la Seo entre murmullos de admiración. La Virgen tan bonita como nunca, se encontraba en el lugar que sólo las más grandes advocaciones de la ciudad han habitado.
Todos allí reunidos para verla y oír a dos hermanos dialogar con Ella en voz alta. Dos hermanos de quitarse el sombrero, hermanos de fe y, además, con dedicación y responsabilidades diversas en su trayectoria. En la actualidad, cabezas visibles de un importante colectivo de la hermandad que, como Ella, también cumplían 50 años.
Suenan las 9 en el campanario y, tras ser presentados por el Hermano Mayor, comienzan a disertar Jose Asencio y Boli. Serenos, ilusionados y con el corazón de par en par, entre familia, hermanos y compañeros de cuadrilla...
Gracias por acercarnos a Ella, por acercarnos a vosotros.
Recordemos un poquito de esa mágica noche....